sábado, marzo 22, 2008

El roquet que no mató a pinochet

Fui templado desde la pieza más pequeña por manos obreras, conocí el dolor y la sangre derramada de aquellos hombres explotados.
Al alcanzar mi perfección llegué a Chile. Uno sólo era mi objetivo: ser el Rocket que mataría a Pinochet.
Qué noble objetivo, jamás imaginado por aquellos que me dieron vida. Jamás pensaron que conmigo saltarían eufóricos, como si Chile le metiese un gol a Brasil en una final.
Pero como ese evento, esto nunca pasó. Algo sucedió. No alcance, dicen algunos. No tuve el valor, dicen otros…y aquellos que saltarían, se quedaron sólo con la amargura de un evento frustrado.
Tendríamos que esperar veinte años para gritar su muerte, pero yo no estaría ahí. Hoy tengo otros seguidores y me veneran como a un dios en una repisa en el local de la UDI.